Sobre nombres artísticos y marcas
En la entrega anterior mencionábamos la relevancia de definir cómo queremos ser reconocidos en el mercado y cómo podemos formalizar estos nombres a través de figuras como el seudónimo y la marca comercial. Ahora, definiremos qué es la marca y por qué puede ser útil para un artista o proyecto artístico.
La marca comercial es aquel signo conformado por letras, números, formas o colores que usamos para identificar un servicio o un producto en el mercado. Estas marcas pueden ser nominativas (letras y números), figurativas (figura con o sin color), mixtas (combinación de letras, formas, figuras y colores), incluso sonoras, tridimensionales y olfativas dependiendo de la forma en que las presentemos.
Para ser dueño de una marca, no basta usarla; es necesario realizar un trámite de registro marcario que nos entregará un derecho exclusivo de uso. Es decir, si tenemos una marca registrada podemos prohibir a los demás el uso de la misma sin nuestra autorización, de lo contrario, no.
Este registro se realiza en Colombia ante la Superintendencia de Industria y Comercio y ofrece una protección de 10 años que puede prorrogarse por periodos iguales tantas veces queramos, siempre que estemos usando la marca.
Ahora, más allá del trámite para obtener la protección de una marca, está la decisión estratégica de protegerla, la definición del signo que se usará y la selección de los productos o servicios que se identificarán.
Por eso es vital responder a estas cuestiones cuando estemos enfrentándonos a la decisión de usar una marca para identificarnos:
- ¿Estamos seguros de que con el nombre escogido buscaremos identificarnos en el mercado? Por ejemplo, registramos la marca “Los Caballeros del Bongó” pero ofrecemos los servicios de la banda como “Los Caballeros” entonces el valor y tiempo invertidos en el registro y posicionamiento de la marca, están siendo desperdiciados.
- ¿El nombre que queremos usar es igual o se parece a otro que ya está registrado? No solo porque esto restringirá nuestro registro, sino porque no es estratégico que nuestros seguidores se confundan con otro proyecto artístico.
- ¿Qué buscamos identificar con nuestra marca: sólo nuestras actividades artísticas o además otros productos o servicios? Para esto es vital conocer la clasificación económica de Niza, una lista internacional integrada por 45 alternativas de productos y servicios que se usa para definir la clase económica en la cual ubicaremos la marca que queremos registrar. Por ejemplo, si queremos usar la marca para identificar nuestro proyecto artístico, podríamos solicitar el registro en la clase 41, pero si además queremos ofrecer una línea de perfumes, artículos de papelería y ropa, solicitaríamos el registro en otras clases económicas como la 16, la 3 y la 25.
- ¿Dónde queremos usar la marca para identificarnos? La protección que otorga un registro de marca es territorial; esto significa que solo se protege en el país en que se solicitó. Así, si queremos por ejemplo proteger en Colombia la marca “Republican Sound”, debemos solicitar el registro en este país, lo cual no impedirá que otro “Republican Sound” use este nombre para identificarse en otros países. Es por eso que debemos evaluar nuestra proyección y conforme a este estudio, registrar nuestra marca en los países elegidos.
Como puede evidenciarse, el asunto tiene algo de elementos técnicos y legales pero mucho más de estrategia; implica concebir nuestra banda o propuesta artística como una unidad de negocio y conforme a ello, darle a nuestros activos intangibles el valor qué se merecen. Recordemos que sin registro no tenemos marca así que por mucho que usemos un nombre o por mucho que nos guste, hasta que no esté protegido como marca, no será realmente nuestro.
En Hemisferio Derecho podemos acompañarte en esta importante decisión y en el camino para proteger y potenciar tu marca artística.